viernes, 20 de mayo de 2011

Rubalcaba debe hilar fino

En su doble papel de vicepresidente primero del gobierno español y ministro del interior (acumula mucho poder este hombre), Alfredo Pérez Rubalcaba puede llenarse de gloria o embarrarse hasta la coronilla, según sea capaz de manejar decisiones y articular un discurso convincente. No se vale, creo yo, jueguitos de palabras, trabalenguas y acertijos, de esos a que nos tiene acostumbrados cuando está delante de las cámaras de televisión, e, incluso, en las encendidas discusiones parlamentarias.
Todo el mundo asegura que Rubalcaba será el sustituto de un Zapatero agotado, pero lo que no muchos tienen claro es que vuelva el PSOE a gobernar España. Una muestra de esto se verá el domingo en las elecciones municipales. Lamentablemente, el Partido Popular saldrá airoso y no es para menos. Lamentablemente, en España los partidos pequeños no tienen programas interesantes, solventes, que puedan dar un giro a la política de este país. Los partidos pequeños, sencillamente, se dedican a vivir de la política. Lamentablemente, y aunque parezca mentira a juzgar por las plazas llenas de manifestantes ahora mismo, los españoles son animales de costumbres. Somos, con el plural de modestia por delante. (Tengo pasaporte ibérico).
Alfredo Pérez Rubalcaba, que no es nada guaperas como un Artur Màs (CiU), se ha vuelto un tipo atractivo a base de una verborrea fácil que parece estar a tono con el sujeto español promedio, porque este cántabro sabe bajar la escalera sin tener que hacer concesiones al lenguaje, sin perder el respeto, en pocas palabras. También hay que agregar que su lucha antiterrorista está bastante bien gestionada, algo que, en principio, debe unir a las dos España.
Pero su momento más meridiano –después de lucir en gobiernos anteriores en los papeles secundarios que, se sabe, a veces son más decisivos- lo pone en un aprieto de marca mayor: ¿Será capaz de dar la orden para dispersar a los manifestantes que el domingo harán una semana acampados en la Puerta del Sol?
Para este sábado, día de reflexión en la víspera de las elecciones, está desautorizada la acampada, no solo en Madrid, sino también en Barcelona. Rubalcaba ha dicho que, de momento, la policía estará allí solo para vigilar que no ocurran desórdenes públicos. O sea: no pretende utilizar las fuerzas del orden si no es necesario.
Aunque se la juega.
Se habla de provocadores ultraizquierdistas que pretenden reventar las protestas pacíficas con las que, seguramente, el ministro de interior estará de acuerdo, por más que le puedan entorpecer su carrera.

Foto del autor
Una joven dibuja el rostro de Alfredo Pérez Rubalcaba entre las imágenes de Rajoy y Aznar. Ocurrió en Plaza Catalunya. La inconformidad general ha llevado a meter a los políticos en un mismo saco, sin distinguir tendencias.

jueves, 19 de mayo de 2011

El “indignómetro” en Cuba se paga con sangre



Puerta del Sol, en Madrid; Plaza Catalunya, en Barcelona; Plaza del Carmen, en Granada, son ahora mismo centros neurálgicos de la geografía española, por solo citar tres ejemplos de concentración popular.
Algunos contestatarios llevan cuatro noches durmiendo a la intemperie, desde el pasado domingo 15 en que se le dio nombre al movimiento: 15 M. Otros ciudadanos, de a pie o de coches, porque hay de todo, se acercan a las tribunas abiertas, protestan, observan y luego marchan a casa a continuar con la vida. Anoche, en Barcelona, en el centro más cosmopolita de la ciudad, tuvo lugar una cacerolada que produjo un sonido estridente, largo. Debe haber llegado a oídos de políticos de todo tipo que en estos días se encuentran enfrascados en sus campañas, porque el domingo tendrán lugar las elecciones municipales en todo el país.
Las manifestaciones, inspiradas en buena medida en las actuales revoluciones árabes del Magreb, van contra el capitalismo feroz, el desempleo, la especulación inmobiliaria y, faltaría más, contra los bancos. Hay de todo, ya lo hemos dicho: jóvenes, mayorcitos y abuelos, todos mirando con orgullo cómo se moviliza el pueblo por la falta de perspectivas, en medio de una crisis económica mundial cuyo mayor y peor saldo ha sido la pérdida de puestos de trabajo.
En Plaza Catalunya han instalado “indignómetros” para medir el nivel de irritación en las personas. Son columnas de cartón donde se cuelgan, aleatoriamente, quejas de diversa índole, señalamientos directos y a quemarropa, con nombres y apellidos de empresarios, políticos, banqueros bañados por la corrupción. Los promotores de la plataforma 15 M –que también se denomina ¡Democracia real Ya!- son principalmente jóvenes antisistema; o sea, férreos opositores al capitalismo.
Lástima que para denunciar acudan en su discurso a la polarización: Se llaman compañeros entre sí. Esta palabra fue preciosa, fue precisa, en otros tiempos. Fue perfecta en Mayo del ‘68 para protestar contra una sociedad de consumo en París, para significar a la clase obrera que en definitiva era y es la que mueve la producción de bienes materiales. Ah, pero entonces no había caído el bloque socialista. Tenía lógica aquello.
Siendo cubano, paseante y observador de Plaza Catalunya, recordé ayer cómo los indignados de la isla, que son muchos, terminan apaleados si se atreven a protestar en público. La golpiza policial más reciente, que finalizó en muerte de un disidente, ocurrió también este mes de mayo, en una plaza central de una provincia cubana.
Nada que ver con las libertades ganadas en materia de democracia en este lado del Atlántico, donde, por desgracia –lo digo porque he sufrido una dictadura-, el franquismo duró 40 años.
Cierto que los partidos en España no funcionan y que necesariamente tendrán que replantearse a partir de lo que está sucediendo en las plazas, pero identificarse con el comunismo, que suele ser partido único en los países donde impera, es como mínimo una falta de consideración a los oprimidos.
De todas maneras, espero que las protestas callejeras y masivas de España remuevan el suelo del denominado Partido Socialista Obrero Español, que está ahora en el poder, como mismo le sucedió en el ’68 al gobierno de Charles de Gaulle.

Foto del autor
Uno de los “indignómetros” instalados en Plaza Catalunya

martes, 17 de mayo de 2011

Huérfanos a la desbandada


Premio de Poesía de la ONCE

Mi amigo y colega Joaquín Borges Triana acaba de recibir el Premio Tiflos de Poesía en su edición XXIV, que se entregó ayer, junto con otros apartados literarios, en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Pero a él le otorgaron un premio especial para autores con discapacidad, según rezan las bases del concurso organizado por la poderosa ONCE española.
Joaquín, Joaco, Joaquinito o Quim, si viviera en Catalunya, es más conocido en Cuba como columnista de música rock (es el autor de la larguísima saga Los que soñamos por la oreja, del periódico Juventud Rebelde), de ahí que su faceta poética, la que precisamente lo trae de vuelta a España, sea quizá una sorpresa para mucha gente. Huérfanos a la desbandada, el poemario premiado en Tiflos en la edición correspondiente a 2010, le ha valido una distinción en metálico de 6 mil euros, un millón de pesetas si lo viramos a la antigua denominación del dinero en este país, porque todavía no pocos aquí piensan en “pelas” a la hora de preguntar por el precio de la vivienda o de los automóviles.
Hace ahora un año vino a la península a la feria de literatura de Sevilla, y de ahí realizó un periplo por diferentes capitales de comunidades autónomas españolas, un viaje en tren que lo dejó fascinado. Al tocar Barcelona, lo llevé ante la Sagrada Familia. Aunque Joaquín no pueda ver, estoy seguro de que recordará ese momento en el que intenté describirle la locura de Gaudí, porque hay que estar loco para plantearse una obra tan compleja que, no por casualidad, aún continúa en construcción.
Obvié las grúas, para ir al grano. Me centré en las paredes del templo que, le dije, parecen velas derretidas.
La imagen le gustó.
En Cuba hay muchos poetas de corazón. Muchos que no escriben ni un verso y sin embargo están acostumbrados a mirar la vida metafóricamente, con profundo sentimiento sobre todo. Es difícil de lidiar allá con el pragmatismo. Por suerte. O por desgracia.
Este domingo Joaquín me llamó por teléfono desde un hotel. Acababa de llegar de La Habana y todavía estaba estudiando con los dedos los botones de la habitación. Me contó que venía con retraso porque el avión de Iberia no se despegaba de la pasarela, se había quedado enganchado en la terminal de embarque. Cosas que pasan en Cuba, me dijo con poesía, sin sulfatarse mucho.
En ese momento llamó por teléfono su amiga Danays Bautista, la invidente que cayó a las vías del metro de Madrid y perdió un brazo hace un año justamente. Oí la conversación a tres bandas. Danays está bien, sigue dedicada a la música. Por supuesto, ya no toca la guitarra, me dijo Joaquín. Yo me quedé mudo. No supe qué decirle. Él es capaz de superarlo todo y por eso el asunto del avión es pura anécdota, poesía. Aquí le esperaba un millón de pelas y casi la misma cantidad de amigos, mirándolo todo con hipérbole poética cubana.
-¿Qué hago con ese dinero?-preuntó Quim.
-Fúndetelo en una noche- dije en broma pero con unas ganas inmensas de tomarme un Havana 3 con él.
Felicidades, poeta.

Foto del autor tomada en el metro de Barcelona
Mire aquí nota de prensa relacionada con los Premios Tiflos de la ONCE

lunes, 16 de mayo de 2011

Monsieur Dominique



Parece un guión de Hollywood, pero es la pura realidad la que ha llevado la imagen del director del FMI a todas las portadas del mundo, esposado y en shock transitorio. Si es que sale del shock.
Un escándalo de tal magnitud es comparable con el caso Watergate que llevó a la renuncia del presidente Nixon, el 8 de agosto de 1974; un ejemplo de la fuerza del llamado Cuarto Poder y que se imparte en las facultades de Periodismo. Aquella investigación, por cierto, ocurrió en los Estados Unidos, ese país raro en el que algunos inocentes se pudren en los corredores de la muerte y algunos culpables son llevados ante la justicia por denuncias de agresiones sexuales, tengan la tendencia que tengan y ostenten cualquier tipo de rango. Por eso vimos al señor Dominique Strauss-Khan salir de la comisaría de Harlem por la puerta principal, donde le esperaba la prensa a pie de calle; lo vimos salir custodiado por agentes de cuello y corbata que no llevan pasamontañas. Este duro espectáculo –no todos los días vemos en situación semejante al hombre que dirige las partidas de dinero del Mundo- tiene lógica si recordamos que lo primero que hace la policía federal en los EEUU es entregar a los medios los partes escritos por la fiscalía.
Hace unos días, comentábamos en este blog un caso similar con un importante pintor cubano, acusado de pedofilia en el estado de La Florida. Agustín Bejarano todavía está bajo custodia de la policía y el fiscal no acepta fianza alguna, hasta celebrar el juicio. Aunque a día de hoy es inocente si no se prueba lo contrario, el rostro de este artista plástico ha salido en los periódicos de buena parte de Iberoamérica y no se le permite regresar a Cuba, donde reside. Al político francés, relevo del señor Mitterrand en las urnas socialistas para las elecciones del año que viene, tampoco se le ha concedido fianza para evitar que abandone el país donde supuestamente acosó a una camarera de hotel. Lo raro de todo esto es que, si tanto le gustan las mujeres, al punto de no poder controlarse, uno se pregunta por qué Monsieur Dominique no alquiló los servicios de lujo de una dama de compañía.
Si fuera un guión de Hollywood sería perfecto: Una camarera negra, del Bronx, es capaz de hacer bajar del avión, en primera clase, a uno de los hombres más poderosos del Planeta. El expediente laboral de la camarera, según el hotel neoyorkino, es intachable, por tal motivo la policía le creyó al señalar a Strauss-Khan en una rueda de reconocimiento. El canoso señor, que duerme en suites de 2 mil euros la noche, en lugar de viajar directo de Washington a París, no se sabe por qué, realizó una escala personal en Nueva York, y allí ocurrió su peor episodio, luego de muchos años, según se ha podido conocer, acosando a sus empleadas en el Fondo Monetario Internacional.
Parece un espectáculo fabricado, pero también parece corroborarse con esto que el hombre es el único animal capaz de tropezar tres veces con la misma piedra. Habrá que ver el final de la historia. La prensa mundial tendrá ahora que irse olvidando un poquito del chapucero desenlace, sin pruebas contundentes todavía, que tuvo el terrorista más buscado sobre la faz de la Tierra.

Foto de AP/Richard

viernes, 13 de mayo de 2011

Lorca: la tragedia está escrita


Muchos de los constructores del metro de Barcelona eran murcianos, emigrantes entregados a una obra magnífica que disfrutamos hoy, sin que nos pase por la cabeza el drama que significa cavar en el subsuelo. ¿Cuántos habrán muerto en las profundidades de esta ciudad, tan selecta hoy y tan histórica siempre?
Son los vasos comunicantes del Mediterráneo español, desde Catalunya hasta la costa levantina, los que se mueven en estos días para recordar a los habitantes de Murcia, en medio de la desgracia, otra vez, como en las escenas de Federico García Lorca. Los trágicos terremotos ocurridos en la localidad que coincide con el apellido del dramaturgo, recuerdan ese grito sombrío del teatro, la oscuridad de la noche casi permanente en sus obras, el desamparo, la desolación de una España pobre en el umbral de una Guerra Civil. Como si Federico hubiera estado en Lorca para narrarlo.
Campanarios derruidos, las calles llenas de cascotes y gente corriendo de un lado a otro sin saber bien hacia dónde ir. Horas de pánico con el terremoto de Japón todavía fresco en la mente. Los de Lorca sabían que viven en una zona de fracturas geológicas, pero nunca uno se imagina que le puede tocar la tragedia tan cerca, como mismo uno sale a pasear en ciudades antiguas sin temor a las cornisas.
Para el panorama desolador que hemos visto desde lejos, para lo indescriptible que transmite la televisión en directo, para esa gente que ahora duerme al raso y ha perdido todo, para los que aún no salen del shock nervioso ni teniendo a la monarquía delante, envío mi más profunda condolencia y la garantía de recordar a los murcianos cada vez que baje al metro. Cada día, mientras viva en Barcelona.

Imagen superior de Claudio Álvarez tomada de El País digital. Ante los príncipes de Asturias, solo cuatro ataúdes de los nueve muertos por el terremoto de Lorca. Los familiares de los cinco restantes prefirieron guardar luto en la intimidad, en las casas particulares, como ocurría en las obras del poeta andaluz.