martes, 30 de noviembre de 2010

Doña Inés


Siempre en campaña. Ahora se enfrenta a una rara enfermedad y ha decidido dedicarle una canción

Se puede decir que llegamos juntos a Barcelona, aunque en diferentes aviones. Es imposible tirar los años atrás sin tomar en cuenta aquella mano amiga que me presentó a otros cubanos, y éstos me acogieron un fin de año frío, por supuesto, como suelen ser aquí las navidades si no tienes familia cerca.
Sin embargo, Inés llegó a esta ciudad para comérsela, compartiendo plato, esperanzas. Es así de sencillo: la persona que siempre ha sido dinámica, emprendedora, seductora con su voz y su mirada, atrapará los espacios aparentemente infranqueables dondequiera que vaya. Es por esto que ella –en realidad llegó en tren y no en avión, como había dicho antes- entró en la dinámica empresarial de Barcelona sin apartarse de sus intereses profesionales. Montó su propio espacio de música popular cubana –un bar de copas es ideal, sin tenerle miedo a la noche-y continuó haciendo lo mismo que en Cuba: promover el talento de los demás. Porque Inés es promotora cultural de nacimiento.
Ahora su bar ha tenido que cerrar – de momento- por razones que se explicarán más abajo.
Yo no podría olvidar jamás sus atenciones en los más importantes teatros de La Habana, su gestión comunicadora en estas instituciones que, dicho rápido y mal, “me daban de comer” en mi trabajo como periodista cultural de la isla. Aquí tiramos los malos recuerdos por la ventana y nos quedamos disfrutando de los buenos, siempre en torno a la música, esa que manda en un dispositivo afectivo y peligrosísimo nombrado Nostalgia.
Han pasado diez años. Inés dejó Galicia bien segura de lo que hacía. Por eso hago referencia al viaje en tren, que es un buen sistema de traslado de emociones de un lugar a otro, pasando con la vista estaciones innumerables. Nos hemos vuelto a encontrar en un café del mismo barrio donde la dejé la última vez. Me trae una mala noticia: Le han diagnosticado uno de los padecimientos raros todavía no descritos en los certificados médicos. Inés padece de Fibromialgia, la enfermedad del silencio, porque duele en todo el cuerpo, en los huesos y no se sabe dónde está alojada exactamente.
Como ella, la padecen miles de mujeres –sobre todo féminas- de entre 40 y 50 años fundamentalmente. Desde amas de casa anónimas hasta líderes políticas que salen en televisión. Tiene días más duros que otros, aunque a Inés me la encontré con el ánimo subido, como si no hubiera pasado nada.
Está en campaña otra vez, como siempre. Y esto es lo mejor que sabe hacer, dirigirse a los medios de comunicación. Por supuesto, ha echado manos de internet, de las redes sociales que son hoy mismo las que mueven el mundo.

“Doña Inés”, un tema afrocubano

David Álvarez, uno de los soneros o guaracheros más de moda en Cuba, le ha regalado los derechos de un tema suyo que apareció en su primer disco, Rimasones, hace unos quince años. Se lo regala por segunda vez, ya que Inés es la protagonista o musa de la canción, un yambú que termina en son. Fue escrita para ella:
“No malgastes tu alma, Doña Inés, que mañana otro gallo cantará, y hallarás la morada donde te acaricie la calma”.
Estos son versos entresacados, un estribillo que a partir de ahora volverá a sonar en muchos oídos vinculados con las redes digitales. A David Álvarez (director del grupo Juego de Manos) se ha sumado el artista plástico Omar Estrada, también cubano, que se encargó de montar la página web donde se podrá comprar esta canción. El objetivo, me dijo Inés tomando café por la mañana, es hacer aportaciones para la investigación científica de la Fibromialgia. Una vez hecha la compra de la canción vía electrónica, los miembros de esta plataforma enviarán un certificado digital como agradecimiento.
Se trata de un proyecto altruista surgido a partir de una dolencia real, de un personaje real de nuestros tiempos. David, el músico, vive en Cuba; Omar, el plástico, en Miami, e Inés, la musa, en Barcelona. No se han visto las caras en mucho tiempo, pero eso no importa: las nuevas tecnologías están hechas para acortar distancias.
Inés y este que escribe llegaron casi a la vez a Barcelona y no se volvieron a encontrar físicamente hasta la semana pasada, diez años después. Siempre contando con que estábamos a mano.
Le deseo toda la suerte del mundo a Doña Inés, ahora que se han fundido la mujer de la canción y la otra que siempre está en campaña.
Mire la propuesta musical en esta página web:
SandungAExpress Inc./Proyecto FM

Foto del autor
Inés Bobadilla fue especialista en relaciones públicas de los teatros Karl Marx y Amadeo Roldán, ambos en La Habana. Esta foto se la tomé acabados de llegar a Barcelona.

3 comentarios:

Inés Bobadilla dijo...

Contar con viejos amigos de profesión, nos hace ver, en tiempo real, que pertenecemos a una misma generación, esa que hoy, cada uno en su sitio se hace sentir en las artes, la industria, la ciencia, la educación, la política, en la vida diaria. Somos todos un mismo proyecto, somos los hombres y mujeres de hoy.
Gracias Jorge.

Onelio dijo...

Que lindo articulo, me emociona verlo y leerlo, ya que fui testigo de aquel primer regalo de la cancion, y tambien de este segundo, que ademas es para una causa humana y necesaria.
Gracias a los protagonistas, todos exelentes artistas y personas, a Doña Ines, que estaremos siempre dispuestos a ayudarla y a Jorge por este hermoso regalo.

Llego en Tren a Barcelona decias, como Manuela en la pelicula de Almodovar, que tiene una banda sonora tan hermosa, Ines llego en tren y la musica de fondo era no menos hermosa, mas nuestra, y con mensaje que entre todos haremos realidad... mañana otro gallo cantara. Fuerza y adelante Doña Ines.
Onelio Perez
Florida, diciembre 01 2010

Anónimo dijo...

Asi que esta mujer es la "Doña Ines" de la cancion de Juego de Manos!Es tan bella como la cancion!!
Un saludo:ROBERTO