viernes, 19 de agosto de 2011

Desesperada


Crónicas desde Can Ruti (XXIII)

No sé de dónde salen las fuerzas, pero he podido comprobar que nunca llegan a agotarse del todo. Al menos en el caso de las mujeres a punto de dar a luz.
María lleva tres noches sin dormir –o sea, tres jornadas enteras- y todavía quiere repasar los corredores del hospital, con esos ojitos hinchados, con la barriga amenazante enfilando las puertas de los ascensores. Está en el delicado trance de una contrariedad terrible:
¡Quiero que me los quiten ya! –un verbo muy feo que se utiliza en España- y ¡Pobrecitos míos; tan calientes que están dentro!
No le he preguntado esto, pero supongo, solo de verla, que el último tramo del preparto ha sido peor que todo el ingreso. A veces se desborda de agobio en la más profunda intimidad. Pero otro sentimiento mucho más fuerte es capaz de recuperarla en poco tiempo. Debe ser tremendo estar a merced de otros –en este caso, de los médicos- para que aprueben quitar el dolor. Es necesario un gran trabajo mental para mantenerse en los cabales correctos, de cara al momento final. Si pudo ser ayer, anoche, también puede ser hoy, o mañana.
Una doctora en Urgencias mencionó a las mujeres africanas y se convocó el silencio inmediatamente. Esos pueblos no tienen inyección epidural.
Estas cosas relativas a veces ayudan mucho.
María ha pedido que le pongan la inyección en el momento justo, lo que para ella significa lo antes posible. Se puede entender: es primeriza y tiene que parir a dos criaturas. Pero hoy nos han dicho que el suministro mecánico de oxitocina no se puede realizar hasta el momento de inyectar la anestesia, y eso sucede en el segmento final del Trabajo de Parto. Todo pende, pues, de lo que ella sea capaz de dilatar por sí sola y de lo que el pequeño Marc, que es el que está colocado primero, empuje hacia el final del túnel.
Por eso utilizamos los pasillos, por eso las escaleras, por eso el chocolate, por eso el pulso sostenido con el reloj ordinario.
Las guardias médicas comienzan, finalizan y vuelven a comenzar. Los equipos de Urgencias, sin quererlo, juegan al Bingo como sistema, y nosotros solo queremos que canten nuestro número. Antes, curiosamente, deseábamos andar ocultos para el propio bien de Marc y Lucía.
Ahora toca aguantar dolor.
Ha pasado la luna llena y menguan las influencias. Nuestro ciclo parece ser alternativo.
Si los niños vienen al mundo esta madrugada, si, por el contrario, la noche pasa de largo, dejo esta crónica hecha a las seis de la tarde.
(Continuará..)

Foto del autor
Dinámica de contracciones cada tres y cinco minutos, en un monitor de esta mañana. La línea de la izquierda representa el impulso cardíaco de los niños.

4 comentarios:

Charlene Dilla dijo...

que no hay mellizos que lleguen sin ansias! seguimos esperando junto a ustedes. Fuerza a los super padres. Un abrazo

Anónimo dijo...

animo y fe que ya falta poco...es asi...intenta estar tranquilo que asi la ayudas mas...en los momentos de maximo dolor concentrarse en la respiracion suele aliviar. entro aqui varias veces al dia a ver como van las cosas...estamos con ustedes...ana

Anónimo dijo...

Sigo con mucho interés esta serie humana sobre el nacimiento de sus hijos.
Les deseo que el parto sea feliz y sin problemas.
Por favor, ¿pudiera decir algo de los padres de Maria, que no aparecen en sus cronicas?
Gracias
Luis Alberto

Anónimo dijo...

VENGA JORGE:NO PODEIS DESAMNIMAROS AHORA,RECUERDEN QUE EL EMBARAZO NO ES UNA ENFERMEDAD,TU MUJER NO ESTA ENFERMA,ESTA A PUNTO DE PARIR Y ESTO ES UN PROCESO NATURAL,DOLOROSO,PERO NATURAL.POR CIERTO QUE LA GRAFICA DE CTG QUE SE VE EN LA FOTOS,SI ES DE ALGUNO DE VIESTROS BEBES TIENE MUY BUENA PINTA,RESPONDE PERFECTAMENTE A CADA CONTRACCION.AYER CONTABAS QUE LE HABIAN DADO EL ALTA.....NO OS ALARMEIS:CADA MINUTO,CADA HORA DENTRO DE "MAMA" LAS AYUDA A CRECER!!ESTEN ALERTAS Y CREO QUE VOLVEREIS AL HOSPITAL PRONTO.UN SALUDO:ROBERTO.