lunes, 22 de agosto de 2011

En casa y sin parir aún


Crónicas desde Can Ruti (XXIV)

El giro que ha dado nuestra situación obliga al subtítulo de esta serie a mentir, pero no vamos a cambiar nada. La crónica de hoy se escribe desde casa y no desde el hospital, de donde, pensamos, nunca saldríamos sin los niños.
Pero, ni en la medicina, ni en el proceso de maternidad en particular, está escrito todo de antemano, por mucho que uno pueda elucubrar los pasos y hasta trazarse una dramaturgia. Ayer por la tarde, la doctora adjunta, de apellido Vicen, decidió enviarnos a casa a esperar el momento desencadenante, ya que las contracciones, increíblemente, remitieron de golpe. No sabemos a ciencia cierta la causa de que María, con el Tractocile en vena, tuviera contracciones, y luego sin él se estabilizara, para sorpresa de nosotros mismos y de los médicos. Es posible que todavía tenga algo de medicamento en el cuerpo y sea necesario expulsarlo en el transcurso de los días, o que su abdomen, con tanto jaleo durante tanto tiempo, se haya acomodado de golpe.
La verdad es que no lo sabemos.
La doctora Vicen no le dio mucha importancia al cambio repentino de estado; lo que sí vio claro es que María se pondrá antes de parto en casa que en el hospital, además de que –y esto lo suponemos- cada día ingresada tiene un coste económico importante para el sistema regional de la Seguridad Social.
Con todo, hemos aprendido varias cosas. Primeramente, la Naturaleza diseñó a la mujer para que pueda sostener un embarazo de 41 semanas (nueve meses) y mi mujer tiene en estos momentos 36 cumplidas (unos ocho meses); pero los embarazos múltiples no suelen llegar al término de un embarazo ordinario, pues dan fruto generalmente antes o en la misma semana 36. Parece ser que María es una rara avis. Aunque, atención, existe la posibilidad de que ahora mismo tenga que dejar este texto a medias y salir corriendo con ella.
Lo importante es tenerlo todo preparado siempre que sea posible.
Debo decir que hubo momentos de tensión, sobre todo psicológicamente. El secretismo profesional, por un lado, y el “desmadre” que suele ocurrir en agosto en este país, en todos los niveles, todo junto conspiró en contra nuestra. El doctor jefe de la sección de Ginecología y Obstetricia, el ya mencionado aquí José Lecumberri Martí, como todo trabajador regularizado, se marchó de vacaciones. Con él –cada cual por su lado, se supone-, salieron otros adjuntos y el hospital quedó insuficientemente cubierto. Entonces iban y venían opiniones distintas de cómo proceder, y esto, sinceramente, hizo que perdiéramos el rumbo.
Encontramos bastante lógico que, al final, luego de dos meses en cama, hayan enviado a casa a María. La explicación es bastante sencilla, aunque ningún facultativo –ni adjuntos ni residentes- se atrevió a decirlo por las claras; o no quisieron, con la excepción de la doctora Vicen. Con todo lo que hemos pasado, se nos había olvidado que nuestros bebés aún son prematuros, aunque estén fuera de peligro; mejor dicho, están a punto de dejar de ser prematuros, están en el límite médicamente reconocido. Por este lado, no era factible provocar un parto mecánico. Entonces, como Lucía y Marc, nuestros ibeyis, no corrían riesgo en su formación morfológica, retiraron la medicación para que la madre se pusiera de parto cuando le tocara. El momento de dar a luz nadie lo puede saber excepto nuestros mellizos, pero, desgraciadamente, ellos no pueden avisar a los padres con efectividad. Solo se dedican –inconscientemente, claro- a provocar dinámicas ficticias; pero esto ya lo sabemos ahora y queremos transmitir la experiencia a otros, porque no pensamos repetir.
Lo más maravilloso de todo ha sido que, hoy, haciendo relativa vida normal en nuestro apartamento, podemos, si nos apetece, olvidarlo todo y pensar que somos una pareja común que espera el momento de salir corriendo, la famosa Hora Cero. O también podemos recapitular día a día y pensar que hemos tenido mucha suerte de que nos frenaran un altísimo riesgo de prematuridad de muy bajo peso. A escoger el pensamiento.
María ha expulsado el tapón mucoso pero, lógicamente, no ha roto aguas. Con la pérdida del tapón, dicen los médicos, se puede pasar hasta dos semanas.
En el momento de escribir esto, no existen contracciones. Solo dolor pélvico que se alivia ligeramente con Paracetamol.
Antes de salir de Can Ruti, la doctora Vicen nos hizo un regalito: Una ecografía completa para “pesar” a los niños y comprobar si seguían de cabeza (aunque esto último se sabe palpando el vientre).
Gran sorpresa: La diferencia entre los hermanos ha aumentado; ya no es de medio kilo, sino de casi un kilo. Siempre con datos orientativos, porque con una avanzada gestación es muy difícil tomar medidas ecográficas, la niña pesa casi 3 kilos y Marc 1,850 kilos. Los especialistas continúan asombrándose de tanta diferencia. La doctora Vicen nos dijo que no existen equipos ni medios en general para investigar esta rareza. De manera que, al parecer, no harán un estudio a posteriori.
Nos han citado para mañana martes. Quieren seguir de cerca a las criaturas y comprobar si están estresadas. Se mantiene la opción de un parto vaginal.
De continuar la gestación unos días más, es muy probable que ni siquiera Marc vaya a Engorde (una sala especial) cuando nazcan.
(Continuará…)

Foto del autor
Anoche. María quiso sentir la brisa del mar y comer un surtido de tapas en un chiringuito. ¿Quién lo hubiera predicho? La gente de la calle, al verla, piensa que está de nueve meses. “No, es que hay dos niños dentro”, responde María con la poca energía que le queda.

Nota: Justo cuando dejábamos el ingreso, decidieron operar de urgencia a Cristina. Su bebé corría peligro de compresión a causa de los miomas y, además, la madre tenía la tensión muy alta. La operación fue exitosa. Corrió a cargo de la doctora Vicen y del doctor Jiménez, que no estaba de guardia ni siquiera en el hospital, pero atendió a un localizador para estos casos. Jùlia pesó 1,100 kilos y está en la sala de Neonatología. Cristina se recupera progresivamente. Esta tarde pasaré a verla. Dejaré a María con sus padres que vienen de visita.

7 comentarios:

Charlene Dilla dijo...

Jorge, qué historia. Cuando leí las primeras líneas tuve que sonreír. Los imagino un poco impaciente, pero a la vez, debe ser rico para María estar en casa, poder acomodar ella alguna de las cosas para la llegada, conversar en la calle.
Yo la verdad, ya te imaginaba besuqueando a los mellizos. Pero así son ellos: juguetones.

Anónimo dijo...

Jorge.:ahora tu post entiendo perfectamente el proceder de los medicos al darles el alta.Es posible que me he deajado influenciar por el tono espectante y a veces impaciente de un padre primerizo como tu,pero creeme que valorando lo que cuentas ahora,entiendo perfectamente que la decision del alta medica es la mas razonable y medicamente fundamentada......nada que ver con carencias economicas aunque esto ultimo sea dificil de digerir.Creo que lo correcto es el enfoque hecho de que aun Marc y Lucia al momento del alta son aun prematuros y por tanto cada semana que se gane dentro del vientre materno ,esta fisiologicamtne diseñado para la correcta maduracion y no hay indicacion medica para un parto provocado.Nos mantenemos "pariendo on line" con vosotros.Un saludo:ROBERTO.

Silvita dijo...

Jorge, ya me imagino la cantidad de besitos que le das a Maria todo el tiempo, pero dale otro más, uno mío de mi parte, y un abrazote. Trato de imaginarme como es esto para ustedes, es difícil aún con la ayuda de tus crónicas.
Un abrazo para ti también, y a los bebés que me alegro de que hayan ido al chiringuito!

Jorge Ignacio dijo...

Roberto: que hay inexperiencia en estos primerizos es seguro, pero ha habido algún fallo informativo por parte de los médicos que, claro, nadie reconocerá. Es cierto que la maternidad es impredecible, sin embargo, siempre le pregunté a los médicos: "no quiero que me diga nada exacto, sino que me diga según su experiencia...",,,y ninguno "se mojó". O no tienen experiencia o no tiene criterio o no los dejan hablar. ¿Será posible que María sea un caso único? Cuando escribí el post anterior, "Desesperada", realmente María estaba con contracciones de 120 marcadas en el monitor y en la gráfica que viste aquí; ese número solo lo alcanzan mujeres a punto de dar a luz. Algo pasó y no sabemos, pero no nos interesa indagar ahora porque los bebés están por nacer en ese mismo hospital. Un abrazote, Robert.
Charlene: tienes toda la razón en lo que dices, abrazos también.

Jorge Ignacio dijo...

Y otra cosa, Robert (te digo así sin permiso, es que mi padre era tocayo tuyo): hubo varios médicos que nos dijeron que María estaba en fase de parto, incluso hasta avisaron a un equipo de pediatras para que estuvieran preparados. Yo creo que ni ellos mismos saben bien cuándo una mujer va a dar a luz. La clave está en la dilatación del cuello: sin eso no hay nada que hacer. Bueno,sí, cesárea.Pero mientras haya líquido amniótico y los niños, como el bebé de Crista, no corran peligro, pues no practican el corte.

Jorge Ignacio dijo...

arriba quise decir Cristina en lugar de Crista

Anónimo dijo...

Jorge;sospechas que "ha ocurrido algo" que se les quiere ocultar?.Si no, no entiendo el tono de tu post.En cualquier caso,mira:a estas alturas lo importante es monitorizar la vitalidad de los fetos.Si se siguen moviendo y hay dolor (con o sin contracciones)son sintomas adecuados.Signos de alarma:dejar de sentir movimiento de los fetos o ausencia de latifo fetal(esto ultimo facilmente detectable por cualquier medico),otro signo de alarma es al romper bolsa la salida de meconio(liquido oscuro y turbio que es algo asi como la "caca" de los fetos)Yo creo que el momento esta por llegar,independiente de la medicacion previa......el momento del parto de desencadena automaticamente por la propia maduracion fetal y el envejecimiento placentario.De todas formmas,ante la duda y la incertidunbre:ante cada duda o preocupacion:A URGENCIAS!!,no pasa nada por ir varias veces y tener una grafica de CTG.Es por eso que le han citado para mañana:seguramente esta planificado ese seguimiento estrecho.Creeme el caso de tu mujer "no es unico" aunque la falta de comunicacion de los medicos te hagan sentir como un bicho raro.Tranquilo que todo saldra bien.La llegada del parto siempre es un episodio no exento de riesgos y tension.Estare de guardia hoy y mañana,tienes mi telefono:no dudes en llamar "A CUALQUIER HORA" por si tienes alguna duda!!Seguimos:"pariendo juntos hermano".ROBERTO.