viernes, 22 de julio de 2011

Esperar, sentir, tocar


Crónicas desde Can Ruti (XII)

El subidón de adrenalina ha sido necesario pero también contraproducente. Retroalimentación, eso sí, de uno mismo. Como si uno fuera dos, o quizá tres, o cuatro. Varias perspectivas de lo que hemos sido y hacia dónde vamos. La responsabilidad de cuidar a unas criaturas que no han elegido llegar a este mundo; todo un mar de sensaciones en nuestras manos, soltando y recogiendo nervios. Mirando a un Mediterráneo real, desde la ventana.
Siempre, como último pensamiento, queda la certeza de que no estamos solos.
Hay, por lo menos, dos Cristina embarazadas, luchando, como nosotros, por ganarle la partida a esta montaña. Las muchachas albergan miomas en su vientre, abscesos que están desde antes y que las hormonas se encargan de estimular. Pero la felicidad de dar vida es la fuerza motriz. Viéndolas sonreír, no caben dudas de que vencerán a sus fibromas, con paciencia, alertas para no despertar al monstruo. ¡Déjalos! –ha dicho una-, ¡ignóralos y mira por la ventana!
Todo cambia cuando esperas un hijo. Cuando esperas dos, la adrenalina alcanza niveles más altos. Se te olvidan las vacaciones, los veraneantes, los chiringuitos, los tonos de piel y, en fin, ese mismo mar que está detrás de la ventana.
Te regalan la fotografía de tus hijos en tercera dimensión. Los ves como serán. ¡Qué adelanto! Entonces te adelantas a pensar en ellos. Sería una represión no hacerlo. Pero existe la posibilidad de compaginar los campos virtuales con los terrenos fértiles que María expone para mí.
Me toma de la mano. ¡Aquí están!, dice. Las criaturas nos sienten, nos reconocen. Responden al estímulo. Nos saludan. Saben que no somos su monitoreo sino un enjambre de nervios, sentimientos, creadores dialogantes, esperadores dóciles. Viajamos en la montaña rusa. María y yo, liberando tensiones que tuvieron sentido alguna vez. Despojándonos de trastos, puñetas, manías crónicas, dejando el vacío intocable para ellos.
Es increíble: Hemos acariciado sus espaldas y sus pies.
Con eso basta. Creo.

(Continuará…)

En las imágenes, de arriba a abajo, Lucía y Marc. 32 semanas. Hubo un momento en que parecía que no llegábamos. Si la Naturaleza es grande, la Ciencia también.

Menú de hoy de María
Dieta rica en fibras

GI 19A (CR) GINE
BÀSICA
Mongeta blanca estofada
Pollo a la plantxa amb pastanaga
Panet integral envasat
Pera en almívar
22/07/2011 Comida

3 comentarios:

Charlene Dilla dijo...

la ciencia y ustedes, que la verdad que son tremendos padres. Un abrazo Jorge, por acá andaré esperando a esos mellizos hermosos

Luis dijo...

Me he leido, todos tus posts, sobre la espera de los mellizos, realmente han transmitido muy bien todos los estados de animo. Espero que pronto puedan disfrutar de ambos en la casa.

Wichy García dijo...

Mi hermanito, esta novela por entregas me cuadra muchísimo. O más que novela, es una especie de reality-blog. Te sigo cada capítulo, orgulloso de ser tu amigo y confiado en el happy end que vendrá con el final de temporada.